Abelardo L. Rodríguez

Abelardo Rodríguez Luján, mejor conocido como Abelardo L. Rodríguez, debido a que siempre firmó con su apellido materno en primer lugar. Nació en la Villa de San José en Guaymas, Sonora, el 12 de mayo de 1889. Fue hijo de Nicolás Rodríguez Campos, originario de Papasquiaro, Durango, y de Petra Luján Maldonado, de Buenavista, Sonora.

Curso hasta el 4to grado de primaria en nogales en un colegio privado y comenzó a trabajar en el mineral de Cananea. Después se traslado a Durango, en donde desempeñó distintos trabajos. En busca de mejores oportunidades, viajó a Estados Unidos en 1906, en donde laboró durante casi siete años en diferentes actividades.

VIDA MILITAR

Volvió a México, a finales del año 1912, y se encontró al país en plena lucha revolucionaria, y en Sonora ingresó como teniente al Ejército Constitucionalista bajo el mando del general Álvaro Obregón. También participo en la toma de Culiacán, a la derrota de Victoriano Huerta tenía el grado de capitán primero adscrito a la escolta sonorense del primer jefe de la revolución Venustiano Carranza.

Al estallar la lucha entre convencionistas y carrancistas, ascendio a mayor y acompañó a Benjamín Hill durante la campaña que le llevó hasta la ciudad de México en la batalla contra los villistas y los zapatistas en 1914. Al siguiente año, participó en las batallas de Celaya en las que Obregón derrotó a Francisco Villa, de la cual salio herido, hecho que le mereció su ascenso a teniente coronel. Durante el combate que tuvo lugar en León, fue nuevamente herido pero siguió luchando contra los villistas en Coahuila y Sonora; también combatió en Sonora contra la rebelión de los indios yaquis.

En 1920 se unió al Plan de Agua Prieta que derrocó al presidente constitucional Venustiano Carranza y el  21 de mayo del mismo año fue ascendido a general brigadier. Al ser nombrado Adolfo de la Huerta presidente interino, Esteban Cortés se rebeló en su contra, por lo que Abelardo L. Rodríguez fue encargado de acabar con el. Enseguida desempeño el cargo de jefe de operaciones en varias zonas de la República.

CARRERA POLÍTICA

Peleo en Sonora durante la rebelión delahuertista y el 16 de octubre de 1923, fue nombrado comandante militar del territorio de Baja California Norte y para el 2 de noviembre siguiente, asumió el cargo de gobernador, puesto que ocupó hasta 1929. En el año de 1928 alcanzó el grado de general de división.

Durante su gobierno, se destacó por su interés en mejorar las condiciones de los braceros mexicanos para los que estableció el salario mínimo, así como la obligación de los patrones de utilizar mano de obra mexicana en un 50% por lo menos; fomentó el sindicalismo pero de tipo norteamericano e integró las juntas de conciliación para atender los conflictos obreros-patronales; al mismo tiempo protegió a la agricultura y a la industria.

En defensa de los ciudadanos nacionales prohibió la inmigración de chinos ya que competían con la mano de obra mexicana y expulsó del país a los patrones chinos que infringian sus disposiciones laborales proteccionistas. Dio preferencia por establecer la propiedad privada de la tierra, no ejidal ni comunal. Fomentó tambien la educación pública. Intento impulsar la construcción de aviones y el estudio de la aeronáutica. En el caso de las obras públicas, construyó caminos y canales de irrigación. También se le asoció con el negocio de los juegos de azar por haber sido propietario del terreno en que se asentó el hipódromo de Agua Caliente de Tijuana, haber conseguido los permisos correspondientes y hacer que su hermano Fernando L. Rodríguez se encargara de su construcción, en 1928.

El 20 de enero de 1932 fue elegido como ministro de Industria, Comercio y Trabajo y el 2 de agosto del mismo año, ministro de Guerra y Marina en el gabinete de Pascual Ortiz Rubio.

El 2 de septiembre de 1932, tras su 2do informe presidencial, Ortiz Rubio presentó su renuncia, y el mismo dia el Congreso la aceptó. Según la Ley Orgánica del Congreso, la propuesta de sustitución se realiza por el grupo parlamentario del partido en el que militaba el presidente, en éste caso, el Partido Nacional Revolucionario, quien propuso para el cargo a Alberto J. Pani, y Abelardo L. Rodríguez, que resultó electo. 

Abelardo L. Rodríguez fue nombrado Presidente sustituto del 3 de septiembre de 1932 al  30 de noviembre de 1934. Al día siguiente, de haber sido declarado como presidente sustituto, declaró a la prensa:

“Honrado por el H. Congreso de la Unión con el nombramiento de Presidente constitucional sustituto de la República para terminar el actual periodo, declaro que haré todos los esfuerzos posibles y necesarios  para cumplir con mis deberes, constituyendo un gobierno serio nacional, en que haya unidad de acción y que lleve la confianza y tranquilidad a la República para que todos los sectores del país puedan dedicarse al trabajo, logrando así la reconstrucción y el desarrollo económicos de la nación. Procuraré llevar a su cabal desarrollo los postulados de la Revolución y cumplir el programa de mi partido, ajustando todos mis actos a los mandatos de la ley y a las limitaciones que la Constitución General de la República impone al Poder Ejecutivo.”

Una vez en el poder, los efectos de la crisis económica norteamericana hacian efecto en  México, e inclusive muchos trabajadores mexicanos radicados en Estados Unidos regresaban al país expulsados por el desempleo. Internamente, la economía estaba en receso y la moneda perdía sensiblemente su valor adquisitivo; los problemas sociales se agudizaban, el descontento popular crecía y los movimientos populares endurecían sus posiciones.

Además, tras las rebeliones militares recientes, las violentas y cuestionadas elecciones pasadas y los conflictos entre los miembros del grupo callista que habían provocado la renuncia de Ortiz Rubio, el país se encontraba profundamente dividido. Por si fuera poco, la Guerra Cristera todavía no se apagaba en algunos estados como Jalisco y Tabasco.

Durante su gobierno promulgó la reforma antirreleccionista a la Constitución; reformó la Ley del Patrimonio Ejidal, creó el Banco Hipotecario y de Obras Públicas, en la actualidad Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras); envió al Congreso la iniciativa de la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México y una ley contra los monopolios; otorgó, por decreto del 2 de mayo de 1933, el completo control de cambios al Banco de México y se estableció el 5 de enero de 1934 el salario mínimo. Inauguró el Palacio de Bellas Artes el 29 de septiembre de 1934, en el que se procedió a realizar el Primer Festival de Cultura Mexicana.

Además, durante su mandato, los conflictos con la iglesia católica se agudizaron ya que Narciso Bassols, secretario de Educación Pública, establecio la educación sexual en los dos últimos años de la primaria y en la secundaria. Algunas de las manifestaciones de católicos en contra de la medida fueron disueltas por la fuerza.  Además, el 10 de octubre de 1934 se aprobaron las reformas al Artículo 3° de la Constitución para establecer la educación socialista, lo cual tensó nuevamente la relación iglesia católica- Estado.

A pesar de la crisis económica, Abelardo L. Rodríguez realizó algunas obras públicas como el Palacio de Bellas Artes y el monumento a Álvaro Obregón, así como una presa en Aguascalientes y un mercado en el Distrito Federal, que llevan su nombre.

Entregó la presidencia al general Lázaro Cárdenas el 1° de diciembre de 1934. Al finalizar su mandato como presidente de México, presidió y fundó el Banco Mexicano, el Banco Mexicano de Occidente, y Crédito Central Mexicano, así como numerosas empresas pesqueras e industriales en el norte de Baja California.

Durante los años de 1943 a 1947, fue gobernador de su entidad natal. En su gestión realizó una importante labor educativa, creó la Universidad del Estado y dio impulso a la educación superior. Se retiró del gobierno por problemas de salud y más tarde se convirtió en uno de los empresarios más prósperos de México. Estuvo casado con Aída Sullivan Coya, con quien creó el 6 de febrero de 1946, la Fundación Esposos Rodríguez.

El 7 de diciembre de 1961 fue nombrado presidente del Consejo Consultivo de Pesca durante el gobierno de Adolfo López Mateos. Fue autor de los libros Notas de mi viaje a Rusia (1938) y Autobiografía (1962). Murió el 13 de febrero de 1967 en La Jolla, California, EUA, pero fue inhumado en su finca El Sauzal, a orillas de Ensenada.

SUPUESTOS NEXOS CON LA MAFIA

Según History Chanel, Abelardo L. Rodríguez fue socio y aliado de la mafia norteamericana que dirigían Lucky Luciano, Al Capone y Meyer Lansky. Este grupo mafioso estableció a finales de los años 20 un enorme casino y Hotel en Tijuana llamado Agua Caliente.

Abelardo L. Rodríguez era un mexicano audaz y carismático de una familia pobre de Sonora que vivió en Estados Unidos y trabajó durante seis años como ayudante industrial. Cuando volvió a México luchó en la Revolución con las fuerzas de Obregón. Al finalizar la guerra era un hombre de jerarquía militar dispuesto a crecer en poder. Su conocimiento del inglés le permitía comunicarse con los norteamericanos que cruzaban la frontera buscando fiestas, juegos clandestinos y alcohol. Por sus méritos en la guerra y su personalidad desafiante, fue designado Jefe Militar de Baja California en 1921.

A medida que el comercio de alcohol y juegos aumentaba, Abelardo L. Rodríguez ganaba poder. Su vínculo con los Barones de la Frontera se afianzaba. Y la mafia china estaba cada vez más vulnerable. A su vez el pueblo lo apoyaba porque el comercio ilegal había llevado progreso a la región: tendido eléctrico, pistas aéreas y hoteles. En poco tiempo de 20 cantinas pasaron a 95. En una trama de traiciones, fiestas lujuriosas, tiroteos y aumento de poder, Abelardo Rodríguez se enriquecía.