Cárcel de Lecumberri

La Cárcel de Lecumberri, donde fue construida también llamada «Palacio Negro», es uno de los lugares de nuestra capital que más historias y leyendas tiene. Fue  inaugurada  como penitenciaría y actualmente es sede del Archivo General de la Nación, por el entonces presidente Porfirio Díaz.

Quien llega a este sitio no encuentra los aires de desesperanza y desolación que tenía en sus años dorados como cárcel. Lo que sí se va a encontrar en el ahora Archivo General de la Nación, es un lugar en donde se hallan custodiados (en siete galerías) 53 km de archivos, entre ellos los originales del Acta de Independencia del Imperio Mexicano, Los Sentimientos de la Nación de José María Morelos y Pavón, las Constituciones de Apatzingán de 1814, La Constitución Federal de 1857 y la Constitución Política de 1917, el Plan de San Luis, el Plan de Ayala, las Cartas de Juárez, Manuscritos de Sor Juana Inés de la Cruz , de la Santa Inquisición, Acervos de Tierras (documentos que certifican la propiedad de tierra de los pueblos y que incluso hoy en día se siguen utilizando), del Porfiriato, de la Revolución Mexicana y más de 6 millones de fotografías.

Al entrar, lo primero que salta a la vista es una réplica exacta de la Bandera Mexicana, siguiendo el camino hacia la parte interior se llega a la Sala de Banderas, a los costados de ésta se encuentran los jardines principales; y del lado derecho están la biblioteca José O’Gorman y la cafetería, que también hace las veces de recinto de pláticas y presentaciones

Un poco antes de llegar a la parte central está un pequeño salón, en donde podemos ver un biombo pintado en 1960 por David Alfaro Siqueiros, quien estuvo preso en este lugar en cuatro ocasiones (la última bajo el cargo de sedición social, salió libre hasta 1964).

Al pasar este salón se llega a la Cúpula central, que no existía en los años en que era prisión, pues originalmente ésta estaba a cielo abierto, y en lugar de cúpula había un panóptico (una especie de torre) desde donde se vigilaba a todos los presos que estaban encerrados en las celdas o crujías (que tampoco estaban techadas), que actualmente son las galerías en donde se archivan los documentos.

Cada galería tiene diferentes materiales, en algunos casos los papeles son tantos que se necesitan dos cuartos para resguardarlos. En la galería 1 existen alrededor de 700 documentos resguardados bajo una bóbeda, estos no están abiertos al público en general para ser consultados.

Archivo General de la Nación

A los lados de la cúpula se encuentran conservadas algunas de las áreas más emblemáticas de la prisión, y que más llaman la atención del público: un salón de fiestas que utilizaban los presos (y que en su interior tiene un gran mural pintado por los internos), el Torreón Norte y el área de psiquiatría.

Los presos que estuvieron encarcelados en este lugar eran de lo más variado, hubo desde ladrones desconocidos hasta personajes de la talla de Pancho Villa, David Alfaro Siqueiros y Alberto Aguilera Valadez  (sí, Juan Gabriel.

El área de la cárcel se dividía en diferentes crujías: a las que eran enviados los presos de acuerdo al delito que habían cometido, por ejemplo, la de los presos políticos en la que estuvieron Heberto Castillo, José Revueltas –en el tiempo en que estuvo preso escribió la novela «El Apando», los miembros del grupo guerrillero Liga 23 de septiembre, el área de presos peligrosos a quienes hoy se llamaría presos de alta seguridad, la famosa crujia ‘J’, que era el lugar al que enviaban a quien cometía el delito de homosexualidad (de ahí fue que a los homosexuales de forma despectiva se les comenzara a llamar jotos), y el área más temida por todos los presos: “El Apando”, la celda de castigo en donde se les encerraba desde días hasta semanas enteras, con un mínimo de alimento y sin luz, sin agua, sin ventilación y sin baño.

La Cárcel de Lecumberri se le agregó el mote de “Negro” por toda la historia oscura que había en él, y por todo lo que significaba el dolor y la pérdida de libertad: las consecuencias de caer en este lugar. Las historias macabras que contaban los presos a sus familiares y amigos, por ello es conocido como El Palacio Negro de Lecumberri.

Este sitio es representativo de la arquitectura carcelaria porfiriana, eclética y muy simétrica, hecha con la intención de recordarle al preso que debía mantener el orden mientras estaba dentro. 

La cárcel de Lecumberri, albergó a ambos sexos hasta el año de 1954, en que se puso en servicio la cárcel de mujeres.

Dejó de ser prisión el 27 de agosto de 1976 al ser clausurado por su último Director, Sergio García Ramírez, para posteriormente convertirse en la sede del Archivo General de la Nación (AGN) en 1982. El AGN es uno de los más antiguos archivos históricos de América, y constituye una fuente inagotable para la investigación histórica y para diversas disciplinas.

En seguida hubo críticas acerca de la inadecuación de la estructura del edificio para tareas archivísticas, además del riesgo de inundación por el desnivel respecto de la calle y la cercanía del Gran Canal de Desagüe, que favorecía el desarrollo de hongos y otros contaminantes nocivos para el papel. Después de varios proyectos que no alcanzaron a concretarse, se optó por construir un nuevo edificio para el AGN en el mismo predio, en las oficinas ocupadas anteriormente por el Registro Nacional de Población, que serían demolidas. 

La Cárcel de Lecumberri, toma el nombre de Lecumberri debido a que está edificado en las tierras que antiguamente le pertenecieron a un español que llevaba ese apellido.

En el tema de cosas raras y extrañas, en este edificio podemos encontrar una colección de mapas indígenas coloniales que fue nombrado por la UNESCO como “Memoria del mundo”; dentro del Acervo de la Santa Inquisición están diferentes juicios y situaciones, por ejemplo: la historia de una mulata que fue acusada de seducir a un hombre a base de brujerías, y una muñeca que se utilizó en un juicio de brujería (cuya réplica en ocasiones es exhibida al público). También está un área de genealogía donde cualquiera puede venir a investigar sobre sus antepasados, y con un poco de paciencia encontrar el árbol genealógico de su familia.