Invasión Norteamericana

La invasión norteamericana comienza desde el 1 de Mayo de 1846; Estados Unidos y los Estados Unidos Mexicanos, iniciaron un conflicto bélico a partir de un supuesto enfrentamiento entre militares norteamericanos y soldados mexicanos, previo a este hecho, el 26 de noviembre de 1845, el congreso de los Estados unidos de América había declarado la adición del territorio de Texas que carecía de recursos culpando al centralismo aplicado al sistema federal.

Políticamente, México ha sido un desastre desde tiempos inmemorables, para 1845 el gobierno mexicano no se había logrado consolidar. El primer periodo del México independiente estuvo compuesto por desfile de presidentes que no duraron ni un año en el cargo, sublevaciones de estados y fuertes críticas al centralismo que dictaminaban las Siete Leyes principalmente en los estados del norte.

De 1821 a 1845 fue imposible lograr la cohesión social con enfrentamientos entre liberales y conservadores de por medio; no había una idea de nación concisa, parecía mera especulación, esto ocasionó el conflicto en Texas cuando tropas mexicanas reclamaron ese territorio como suyo (lo cual es falso), James K. Polk, entonces presidente de Estados Unidos, utilizó como vehículo ésta excusa argumentando el clásico “Sangre norteamericana fue derramada en territorio estadounidense” valiéndose de un argumento incierto para declarar el estado de guerra.

El 14 de septiembre de 1847, las tropas estadounidenses al mando del general Winfield Scott se apoderaron de la ciudad de México. Este suceso significó la derrota militar y diplomática del gobierno mexicano y, junto con ello, el fin de los combates entre ambos bandos.

La Invasión Norteamericana tiene sus antecedentes en las políticas expansionistas de Estados Unidos, que desde 1809 se venían observando: la compra de la Louisiana en 1803, la firma del Tratado Adams-Onís de 1819, con el que España cedió la Península de la Florida.

La guerra entre México y los Estados Unidos en los años 1846, 1847 y 1848 es un tema que ha dado lugar a la elaboración de gran cantidad de obras por parte de los dos países, en las cuales, sin embargo, las ilustraciones no han sido tomadas en cuenta y mucho menos consideradas para su estudio y análisis de manera más profunda, para la invasión norteamericana.

Cuando México logró su Independencia, Estados Unidos envió a Joel Robert Poinsett como representante para firmar un tratado de límites en el que Estados Unidos intentó infructuosamente anexarse la provincia mexicana de Texas.

Posteriormente se inició un proceso de ocupación pacífica en la que miles de emigrantes norteamericanos, agricultores y aventureros, se van estableciendo con o sin permiso de las autoridades mexicanas en esa región; desde 1823, con el permiso del gobierno mexicano, Stephen Austin comenzó a llevar emigrantes anglosajones a Texas. El 25 de agosto de 1829, Poinsett ofreció cinco millones de dólares por el territorio de Texas.

Independencia de Texas

Para 1834, la afluencia de aventureros-mercenarios se hizo todavía más notoria, como es el caso de los firmantes de la declaración de independencia de Texas, B. T. Archer y P. B. Dexter, quienes eran buscados por fraude. El 1 de marzo de 1836, Texas proclamó su independencia de México y nombró presidente a David G. Burnett y vicepresidente a Lorenzo de Zavala. 

Después de la firma del Tratado de Velasco (1836), el gobierno norteamericano, que había apoyado militar y económicamente a los separatistas, se apresuró a reconocer la independencia de Texas. 

Durante cerca de diez años el gobierno mexicano no intentó recuperar la provincia rebelde pero no reconoció su independencia. En marzo de 1845, la República de Texas se anexó a Estados Unidos; la frontera sur reconocida en esta anexión fue el Río Nueces.

La anexión provocó que crecieran las tensiones que se agravaron cuando en 1845, el gobierno norteamericano ofreció pagar la supuesta deuda mexicana a colonos estadounidenses si México permitía que EE. UU. comprará los territorios de la Alta California y Nuevo México. 

El Presidente norteamericano James K. Polk también ordenó al General Zacarías Taylor llevar un ejército a la frontera de Texas y México, el que se estableció en Corpus Christi, en agosto de 1845. A principios de 1846 Taylor recibió órdenes de marchar con su ejército al sur, hasta el Rio Bravo.

En marzo de 1846 tomó el camino de Matamoros, en donde el 25 de abril de 1846, la caballería mexicana al mando del General Anastasio Torrejón derrotó una fuerza norteamericana, de avanzada, al mando del Capitán Thorton.

Comienzo de la Invasión Norteamericana

Este motivo fue una buena excusa para que el Presidente Polk pidiera la Declaración de Guerra al Congreso. «Sangre norteamericana había sido derramada en territorio norteamericano». El Congreso norteamericano le declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, como consecuencia de los «actos agresivos» de México.

La distribución de las fuerzas Norteamericanas fueron Taylor por el noreste; Kearney ocupó Nuevo México y California. Scott inició una penetración cuya base fue el Puerto de Veracruz y por el lado del Océano Pacifico, el Comodoro John D. Sloat. 

Sucesivas batallas fueron ganadas por los invasores que avanzaron triunfantes en las batallas de Palo Alto, Resaca de Guerrero o de la Palma, Monterrey, y en febrero de 1847, sobrevino la célebre batalla de la Angostura, con la cual el Ejército Mexicano logró frenar el avance de Taylor, pero no fue suficiente, pues los norteamericanos, desde Veracruz,  avanzaron hasta la Ciudad de México, al Mando del General Scott, continuando con sus triunfos en San Ángel, Churubusco, Padierna, Molino del Rey, Chapultepec y las Garitas de la ciudad.

Los norteamericanos tomaron la Ciudad de México el 14 de septiembre y el gobierno mexicano se estableció en la ciudad de Querétaro.

Heroes Mexicanos

Tras el éxito de la invasión norteamericana, Estados Unidos aprovechó los momentos que vivía la República Mexicana cuando sus ciudadanos no lograban un acuerdo de autogobierno, sin embargo, en los combates que se desarrollaron sobresalieron varios héroes dignos de mencionarse como los Generales Nicolás Bravo y Antonio León, Coronel Lucas Balderas, Teniente Coronel Felipe Santiago Xicotencatl, Capitán Margarito Zuazo, los alumnos del Colegio Militar “Niños Héroes” y no podemos excluir la heroicidad de los soldados irlandeses que formaron el Batallón de San Patricio, entre otros.

Con la firma del  “Tratado de Guadalupe Hidalgo”, en el mes de febrero de 1848, México perdió más de la mitad de su territorio y se inició el retiro de las tropas invasoras. El 15 de junio de 1848, terminó finalmente esta ocupación.