Sebastián Lerdo de Tejada

Sebastián Lerdo de Tejada fue Jurista, Político y 31° Presidente de México, nació el 24 de abril de 1823 en Jalapa, Estado de Veracruz. Murió a la edad de 66 años por una afección pulmonar, el 21 de abril de 1889 en Nueva York, Estados Unidos.

Sebastián Lerdo de Tejada vivió muchas de las etapas más significativas de la historia mexicana, incluyendo la Reforma de 1854 que dio pie a la Guerra de los Tres Años, la intervención francesa de 1863 y el establecimiento del Segundo Imperio Mexicano. También presenció el regreso y restauración del gobierno liberal de Juárez y además fue el encargado de suceder a este último como presidente de México.

INICIOS DE SU VIDA

Lerdo de Tejada fue un estudiante altamente reconocido, estudiando un total de 15 años en los cuales recibió incontables premios y menciones honoríficas.

Sebastián Lerdo de Tejada fue el primer presidente totalmente mexicano, es decir sin ser mestizo o de otro país. Nació en Xalapa, Veracruz; hijo del comerciante camerano don Juan Antonio Lerdo de Tejada y Matute, y doña Concepción Corral y Bustillos; su hermano era Miguel Lerdo de Tejada, político liberal, descendientes ambos del muy antiguo e ilustre Solar de Tejada. Trabajó en la tienda de su padre en Xalapa.

Estudió gramática y obtuvo una beca para estudiar en el Colegio Palafoxiano de Puebla. Estuvo a punto de recibirse de sacerdote, pero lo abandonó para luego ir al Colegio de San Ildefonso a estudiar jurisprudencia.

Estudio teología en el Colegio Palafoxiano, por cinco años, sin embargo, antes de ser investido como padre, abandona la carrera eclesiástica y se dedica a estudiar jurisprudencia en el Colegio de San Ildefonso al que ingresa en 1841, terminó sus estudios obteniendo el título de abogado, en el trascurso de la carrera obtuvo las mejores calificaciones, motivo por el cual  poco tiempo después de terminada la carrera es nombrado director y catedrático de la misma, desempeño este cargo entre 1852 y 1863.

PRIMEROS AÑOS EN LA POLÍTICA

En el periodo de 1852 a 1863 es Rector del Colegio, de ahí, es nombrado en 1855 Fiscal de la Suprema, por el general Antonio López de Santa Anna.

Ingreso al Partido Liberal Mexicano, en el Miguel, su hermano mayor, ocupaba un lugar destacado.

La brillante participación en la política hizo que formara parte del gabinete presidencial de Ignacio Comonfort. Fue fiscal de la Suprema Corte de Justicia y Ministro de Relaciones Exteriores.

La indecisión política del presidente Comonfort, ante las presiones de conservadores y liberales, fue un factor determinante para que Sebastián, renunciara a su puesto en el gobierno de la República. Sus recomendaciones al Partido Liberal de apoyar con decisión la Constitución de 1857 no encontrarón eco en Comonfort, el cual finalmente cede el poder a Zuloaga.

Se inicia la llamada Guerra de los Tres Años, etapa en la que destaca la figura de Benito Juárez, quien finalmente asumirá el poder. Durante la guerra de tres años, Lerdo permanece alejado de la política y regresa a la rectoría del Colegio de San Idelfonso, pero más tarde ingresó como diputado al Congreso de la Unión.

Da inicio a la intervención francesa, apoyada por los conservadores que aspiraban a que un soberano europeo para que nos gobernará. Sebastián se mantiene firme en la defensa del país.

A la caída de la ciudad de Puebla en manos de los invasores franceses, es nombrado Ministro de Justicia en el gobierno de Benito Juárez. Lerdo se transforma en el hombre de confianza de Juárez

CARRERA POLÍTICA

Fue fiscal de la Suprema Corte de Justicia y ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Ignacio Comonfort. Se desempeñó como rector del Colegio de San Ildefonso, pero más tarde ingresó como diputado al Congreso de la Unión.

Fue un hombre liberal y nacionalista. En 1863 fue ministro de Justicia y después de Relaciones Exteriores de 1863 a 1868 y de 1868 a 1870 durante el gobierno de Benito Juárez.1​ A partir de 1863 acompañó a Benito Juárez durante su peregrinaje por el norte de México durante la intervención francesa (1863-1867).

En 1871, una vez restaurada la República, Lerdo y el general Porfirio Díaz, se presentaron como candidatos a la presidencia de la República como opositores al Presidente Benito Juárez en las Elecciones federales de México de 1871, logrando Juárez ser reelecto, y Lerdo se incorporó al gobierno como presidente de la Suprema Corte de Justicia. Por su parte, Díaz se levantó en armas con el Plan de La Noria.

No tuvo mayor eco esta rebelión. El 18 julio de 1872 murió Benito Juárez, lo cual fue anunciado por José María Lafragua, y Lerdo que ocupaba el cargo de presidente de la Suprema Corte, asumió la presidencia en forma interina.

LERDO Y LA INTERVENCIÓN FRANCESA

Mientras se desempeñaba como Ministro de Relaciones, se vio implicado en el altercado que dio pie a la segunda intervención francesa, mientras llevaba a cabo sus funciones, Benito Juárez creo un proyecto en el que se posponía el pago de la deuda a Francia y España, idea que no cayó bien a estos países, por lo cual se sentaron a negociar, las propuestas de Francia y España eran desfavorables para México, razón por la que Sebastián Lerdo de Tejada se negó a aceptar el trato, después de esto estallo la guerra y México, fue intervenida por Francia (1862-1867).

Durante la intervención, Lerdo, lucho junto a Juárez, Sebastián lerdo de tejada en el transcurso de la guerra estuvo en contacto con el Ministro de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos, el cual ayudo a la expulsión de los franceses del territorio mexicano.

UN MIEMBRO BRILLANTE

Proveniente de una familia de comerciantes, fue uno de los miembros más brillantes de la generación de la Reforma y ministro de Relaciones Exteriores durante buena parte del gobierno de Benito Juárez.

En 1871 creó el partido lerdista y fue derrotado en las elecciones por Juárez, pero al fallecer el mandatario oaxaqueño, Sebastián ocupó interinamente la presidencia, en la que fue confirmado en las elecciones y toma de posesión el 1ro de diciembre de 1872.

Algunas de las cosas que realizó Lerdo de Tejada durante su mandato fue la inauguración del ferrocarril de México a Veracruz, buscó la eliminación de los cacicazgos y luchó por la integración del país.

LA RESTAURACIÓN

Una vez terminada la guerra, el ambiente político vuelve lentamente a la normalidad, Juárez toma la presidencia y Sebastián Lerdo, es nombrado nuevamente Ministro de Relaciones Exteriores, cargo que desempeño a lo largo del mandato de Juárez, además fue escogido como presidente de la Suprema Corte y diputado.

En 1871, Sebastián Lerdo se opone a la reelección de Benito Juárez y participa como candidato para la presidencia formando su propio partido, este se llamó “Partido Lerdista”, ahora bien, Lerdo no ganó, Juárez fue elegido nuevamente, pero no se mantuvo mucho tiempo en el cargo, puesto que, en 1872, fallece a causa de un paro cardíaco.

Muerto Benito Juárez, Lerdo es escogido presidente interino, posteriormente se llevan a cabo las elecciones y este sale ganador.

EL PRESIDENTE TOTALMENTE MEXICANO

Sebastián Lerdo de Tejada, como Presidente constitucional restableció el Senado; propició una decidida intervención estatal para promover el desarrollo con una orientación nacionalista, por lo que se negó a otorgar concesiones a los norteamericanos; continuó la desamortización de los bienes del clero, aunque se provocaran protestas y rebeliones cristeras; inicio la reorganización de la hacienda pública e inauguró el ferrocarril Veracruz-México, entre sus acciones más importantes.

Además, elevó a rango constitucional las leyes de Reforma el 25 de septiembre de 1873. Por otra parte, decretó la supresión de la orden de las Hermanas de la Caridad y la expulsión de varios jesuitas por conspirar contra el gobierno, lo que originó levantamientos en Jalisco, Michoacán y el Estado de México. Por otra parte, reprimió las huelgas mineras y textileras promovidas por el Gran Círculo de Obreros de México. Asimismo, concluyó la violenta campaña de Nayarit que terminó con el fusilamiento del caudillo indígena Manuel Lozada “el Tigre de Álica” a finales de 1873. Además, se enfrentó a los intereses norteamericanos al negarse a concesionar la construcción de un ferrocarril México-Estados Unidos: “Entre México y los Estados Unidos, el desierto”.

SOBRE LA LIBERTAD DE PRENSA

Mantuvo irrestricta la libertad de prensa a pesar de los despiadados ataques de que fue objeto, entre otros, las caricaturas, sátiras y versos satíricos de Irineo Paz y de Vicente Riva Palacio. Así la prensa de oposición estimularía la crispación y polarización políticas en contra el presidente Lerdo durante su intento de reelección en 1876.

En cuanto la política exterior, Lerdo reanudó relaciones con España y Guatemala, pero los vínculos diplomáticos con Francia y Gran Bretaña continuaron sin restablecerse.

En materia de educación y cultura, su gobierno, como el de Juárez, trató de crear bases educativas y culturales tendientes a la creación de una identidad nacional y al destierro de la cultura de la violencia.

La política liberal férrea y anticlerical que llevó a cabo el presidente Lerdo, generó una gran oposición de los grupos conservadores, la que se multiplicó y radicalizó cuando se hicieron claras sus intenciones de ir por la reelección. Se proclamó entonces el Plan de Tuxtepec en enero de 1876, en el que se condenaba la reelección. La rebelión armada fue encabezada por segunda vez por Porfirio Díaz, quien fue derrotado en Icamole, Nuevo León, el 20 de mayo de 1876. El general Mariano Escobedo logró contener la rebelión.

REELECCIÓN

Hacia finales de su período presidencial, se inició una campaña de propaganda para buscar una reelección, lo cual produjo disgusto general en todo el país. En 1876 intentó hacer modificaciones legales para permitir su reelección. Durante las elecciones, Lerdo de Tejada fue apoyado por el Poder Legislativo el cual declaró válido el resultado a favor de Lerdo y por lo tanto ganador de los comicios Presidenciales de 1876, sin embargo, el Poder Judicial encabezado por Iglesias declaró que las elecciones habían sido fraudulentas.

El 15 de enero, Porfirio Díaz aprovechó la situación para levantarse en armas mediante el Plan de Tuxtepec.

Díaz modificó el plan en Palo Blanco, con el objetivo de ganar partidarios, reconoció a José María Iglesias como presidente interino, mientras Lerdo trataba de asegurar la reelección imponiendo obligaciones a los soldados y empleados públicos para votar por él. Iglesias decidió no pactar con Díaz y salió de la capital emitiendo un manifiesto en Salamanca. Esta vez, la rebelión triunfó en la Batalla de Tecoac.

Sebastian Lerdo de Tejada se vio en la necesidad de renunciar, entregó el poder a Protasio Tagle y abandonó el país en enero de 1877; Iglesias conferenció con Díaz, con muy poco respaldo, también se vio obligado a abandonar el país rumbo a Estados Unidos.

FRAUDE ELECTORAL

Su fraudulenta reelección en 1876 terminó en un golpe de Estado, contra el que se levantó en armas Porfirio Díaz, quien lo derrotó con el Plan de Tuxtepec.

Sin poder hacer frente a la rebelión, abandonó la presidencia y el país, en enero de 1877; en su lugar quedó José María Iglesias (1823-1891), pero sólo fue reconocido por algunos estados.

EXILIO Y MUERTE

Después de que Lerdo de Tejada se postulase para las elecciones de 1876, obtuvo nuevamente una fuerte victoria. Esta vez, Porfirio Díaz comenzó otra revolución en México y José María Iglesias, quien era presidente de la Corte Suprema, también se reveló contra el poder. Porfirio Díaz obtuvo la presidencia tras su alzamiento y Lerdo de Tejada abandonó Ciudad de México.

Pasó el resto de su vida en un exilio autoimpuesto en Nueva York. Allí aprendió inglés por su cuenta y ejerció como abogado sirviendo tanto a mexicanos como a los mismos estadounidenses.

Hacia el fin de su mandato intenta quedarse en el poder a través de una alianza legislativa y de otras argucias, sin embargo, el poder judicial no lo aceptó y tras un intento de armas por parte de Porfirio Díaz, De Tejada, abandonó la idea y asimismo el país.

Hasta su muerte permaneció en Estados Unidos: 21 de abril del año 1889. Tenía 65 años.

Sebastián Lerdo de Tejada murió la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, el 21 de abril de 1889. Sus restos fueron trasladados a México por el general Mariano Escobedo (1826-1902) y sepultados en la Ronda de los Hombres Ilustres, en el Panteón de Dolores.