Pólipos de Colon

Pólipos de colon son unas prominencias que surgen de la pared del intestino grueso o colon. Por lo general los pólipos tienen el aspecto de un hongo, con un tallo angosto que liga el extremo más crecido a la pared intestinal. Pero otros pólipos son más simples y se forman directamente en la pared del intestino. Los pólipos de colon logran ser de diversos tipos.

En la endoscopia es complicado saber de qué tipo de pólipo se presenta, por lo tanto, es oportuno practicar un estudio microscópico para precisar cuál es la origen del pólipo. El tiempo indispensable para que se provoque la alteración de pólipo a cáncer es  aproximadamente de los diez años. Es de suma importancia señalar en la forma que incrementa el tamaño del pólipo, aumentan las probabilidades de desarrollar un cáncer.

Cabe resaltar que estos pólipos pueden tener un diámetro irregular de entre 2mm a 5cm aproximadamente. Los pólipos aquejan a un 15 y 20 por ciento de la gente adulta. El intestino grueso mide alrededor de 1 metro de largo, que es cerca de una 5ta parte de la longitud entera del intestino.

Esta parte empieza a la derecha de la porción baja del abdomen en el ciego, donde llega el intestino delgado, y está formado por colon ascendente, transverso y descendente, y el recto. A partir de la congregación y secado de estos restos, el colon prepara y reúne las defecaciones.

Cuando el contenido intestinal con los restos de la digestión resulta en el colon, ya se absorbieron los nutrientes necesarios para los desempeños del organismo.

El objetivo principal del colon es transformar los desechos de alimentos absorbidos en excretas para ser defecadas. En esta trasformación absorbe agua, variando el aspecto del contenido de líquido a sólido. También de los residuos orgánicos, en el colon se halla la flora intestinal que está integrada por miles de millones de bacterias que coexisten convenientemente con el organismo y obtienen un efecto beneficioso.

¿Qué individuos están más predispuestos a padecerlo?

El pólipo puede hallarse en cualquier individuo, a diferencia quienes estén exhibidos a las causas con las que se vinculan, tienen enorme posibilidad de sufrirlo. Las causas serian:

  • Precedentes familiares de pólipos y/o cáncer de colon.
  • Personas de 50 años en adelante.               
  • El cáncer de ovario o útero.
  • Afroamericanos este grupo racial ha manifestado una mayor probabilidad de pólipos precancerosos asimismo, de cáncer de colon.
  • La alimentación con mayor contenido de alimentos grasos.
  • El tabaquismo, alcoholismo.
  • Rutina sedentaria (que no practica actividad física).
  • El sufrir distintas afecciones del colon, como la colitis ulcerativa o la enfermedad de Crohn, de igual forma aumenta su riesgo de presentar pólipos.

Prevalecen dos tipos primordiales

Sin embargo no todos los pólipos en el colon terminan transformarse en tumores malignos, únicamente el cinco por ciento de ellos. Pero es verdadero que ese mínimo porcentaje es el precedente de más del 95 por ciento de sucesos de cáncer en el intestino grueso. Esto obedece del tipo que exista:

  1. Los pólipos benignos: Son la generalidad que se advierten en la colonoscopia. El tejido que constituye estos pólipos no es canceroso y en consecuencia, una vez extirpado el pólipo total la dificultad está totalmente solucionada. Entre de los pólipos benignos hay varios tipos de tejidos:
  2. Pólipos adenomatosos: Como ya se mencionó son pólipos benignos, pero que adquieren posibilidad de alteración, esto indica, que al dejarlos en el colon, lograrían evolucionar a cáncer de colon. Su detección temprana y extirpación verdaderamente es muy efectiva en evitar el cáncer de colon.
  3. Pólipos hiperplásicos: Son pólipos con muy pequeña posibilidad de alteración, por lo que su detección lleva escaso peligro que la detección de pólipos adenomatosos.
  4. Distintos pólipos (miomas, lipomas, serrados): comúnmente, no adquieren capacidad de transformarse por lo que su detección no atribuye ningún peligro consecutivo.
  5. Pólipos malignos: Estos pólipos que al secarse se demuestra que ya poseen células cancerosas. A veces, estas células pueden estar delimitadas en el pólipo y se puede probar que el (pedículo o tallo del pólipo) está libre de estas células, por lo consiguiente, la polipectomía endoscópica puede ser eficaz y no necesitar otro tratamiento. Sin embargo, los enfermos en los que se halla un pólipo maligno son vigilados de manera mucho más precisa. En otros casos las células cancerosas no se reducen al pólipo y puede ser forzoso efectuar una intervención quirúrgica para terminar de secar todo el tejido maligno.

De acuerdo con su modo de crecimiento, se logran clasificar como: Pediculado (tiene aspecto de hongo con tallo), escaso riesgo de transformarse en cáncer. Sésil (falta de tallo pero sí posee una soporte de implantación), como sería una verruga. Plano e inclusive hundido (hacia adentro) un peligro mayor de ser cancerígeno y es muy difícil de quitar con endoscopia.

Su dimensión del pólipo de la misma manera, contribuye en el riesgo de transformarse en cáncer, un (tipo sésil o pediculado) debe ser superior a 1 centímetro para resultar en cáncer, mientras que un tipo plano de escasos milímetros ya puede existir.

¿Cuál es la sintomatología?

Generalmente los pólipos en el colon acostumbran seguir de forma asintomática, en particular cuando empieza. No provocan dolor y, como al inicio son chicos, no causan dificultad para el funcionamiento normal del intestino grueso. Aun así, conforme van creciendo pueden topar ya con el excremento. Y al rozarse, se produce un sangrado. Los síntomas serian:

  • Notar tus defecaciones muy oscuras.
  • Observar, que al limpiarse, hay aparición de sangre en el recto.
  • Tener algo de molestia y dolor cuando estás excretando.
  • Percibir cierta irritación interna cuando consumes algo picante o muy condimentado.
  • Cólicos abdominales y se une a alteraciones del hábito intestinal, como diarrea o estreñimiento y, en ciertos casos, la variación de ambos. (Síndrome de intestino irritable).

Es de suma importancia los casos de muchos pacientes a las que se les localizan los pólipos por accidente, cuando se practican otro tipo de pruebas secundarias.

Manera de diagnosticar

Lo más usual es la colonoscopia que vean directamente. El especialista (endoscopista) con más conocimiento puede señalar entre pólipos metaplásicos o hiperplasicos y adenomatosos justamente por notar su forma. No obstante, la comprobación debe ser efectuada mediante el análisis al microscopio de segmentos de la biopsia (diminutas porciones de tejido) o del pólipo total.

Por lo consiguiente, el análisis microscópico podrá examinar el estado progresivo del pólipo y, si el cáncer se ha causado.

  • El enema de bario: Examen radiológico con contraste metido por el recto por medio de una cánula. Que evidencia pólipos u otras irregularidades en una radiografía. El especialista  puede observar tejidos alterados.
  • Colonoscopia virtual: El médico especialista produce una imagen del interior de su colon con (imágenes computarizadas y rayos X). El doctor puede observar todo el colon.
  • Sigmoidoscopia flexible: Esta es parecida a la colonoscopia pero nada más se ve la parte inferior del colon y el recto.
  • Colonoscopia. El médico especialista aplica un tubo largo y flexible con una diminuta cámara de vídeo para examinar el colon. Esto permite al médico observar todo el colon y el recto, de igual forma, extraer pólipos para practicarles exámenes de cáncer. La extracción no causa dolor porque la cobertura del colon no tiene nervios que registren dolor.

Los preparativos que necesita previamente a un examen del colon

Se precisa una ordenación oral de limpieza del colon antes de una colonoscopia, un enema de bario o una (colonografía por tomografía computarizada TC). La preparación para la sigmoidoscopia flexible normalmente está condicionada a enemas. La suficiencia de encontrar cáncer y pólipos del colon se ve engrandecida por una preparación extremada del intestino y se ve reducida por una limitada limpieza del mismo.

Efectivamente, es de suma importancia que se efectúe la preparación según los ordenamientos de su doctor. De este modo favorecerá a que su médico tratante pueda mirar el revestimiento del colon lo más adecuadamente para localizar pólipos o cáncer.

Tratamiento por medio de la polipectomía

La generalidad de los pólipos logra ser extraídos en el proceso de la colonoscopia y con la persona sedada. Al comienzo se mete un asa de alambre adecuada por medio de un conducto del colonoscopio. El ligamento del asa se ciñe alrededor del tallo del pólipo y se quema mediante el empleo de una corriente eléctrica (electrocoagulación).

En consecuencia se logran coagular los vasos sanguíneos que recorren el tallo del pólipo. El método es imperceptible, porque las fibras nerviosas del colon sólo se manifiestan al estiramiento. Ya extraído es mandado al laboratorio de anatomía patológica para su análisis microscópico. Si bien es un método eficaz, hay alguna probabilidad de perforación de la pared del intestino, lo que pasa en 1 de cada trecientas polipectomías, y sangrado en 1 de cada cien polipectomías.

En la medida que el sangrado regularmente disminuye espontáneamente y sólo en raros casos necesita de transfusiones sanguíneas por ocurrir una pérdida abundante de sangre. En la generalidad de los casos la perforación necesita la intervención quirúrgica para cerrarse el orificio en la pared del intestino, sin embargo en ciertos casos puede no ser esencial.

¿Cuál es la vigilancia después de la polipectomía?

Cuando el pólipo ha sido totalmente extraído no hay peligro de que reaparezca. No obstante, ciertos individuos tienen predisposición a desarrollar nuevamente lesiones, por lo que pueden surgir otros nuevos después de la polipectomía.

Cuando una persona padece más de cuatro pólipos o uno mayor a un centímetro de diámetro o un pólipo con células anormales “observadas en el análisis microscópico, con signos de displasia celular”, Se plantea entonces el problema de que se presenten nuevos pólipos y de cáncer exige  efectuar colonoscopias de vigilancia, de forma reiterada, para su diagnóstico anticipado. La regularidad para realizar estas colonoscopias, por lo habitual se aprueba una cada cinco ó seis años

Tratamiento quirúrgico

Cuando el pólipo en el colon es bastante grande para ser extraído por medio de la endoscopia, como sucede en pólipos con diámetro mayor a cuatro centímetros o no presentan un tallo bien definido y su base es amplia, la cirugía es la única alternativa, ya que la endoscopia presenta mayor riesgo de causar dificultades como sangrado, una perforación o extracción incompleta.

Estos pólipos por otra parte, adquieren el gran riesgo de presentar células anormales. La intervención es la abertura del abdomen, la extirpación del segmento de intestino que incluye el pólipo y la reconexión “anastomosis” de ambos extremos cortados. Ciertos pólipos de mayor tamaño ubicados en el recto pueden resecarse a través del ano sin necesidad de abrir la zona abdominal.

¿Se puede evitar su aparición?

De cualquier manera los pólipos en el colon no pueden evitarse totalmente, No obstante, se puede prever en una mínima proporción su manifestación si mantenemos unas costumbres de vida apropiadas y saludables. También, es básico continuar una dieta apropiada, una nutrición que nos deje proteger el colon y nuestra salud.

  1. Cuidar el peso previniendo la obesidad: La actividad física ayuda mantenerse sano. Inicie a practicar ejercicio paulatinamente y consulte con su médico tratante antes de empezar algún programa de ejercicio.
  2. No al tabaco: El tabaquismo ocasiona cáncer en los pulmones y diferentes afecciones de larga duración. Incrementa el peligro para distintos tipos de cáncer, padecimiento en los vasos sanguíneos, un ataque cardíaco y trastornos con la visión. La gente que fuma como consecuencia tiene una vida más corta que los individuos que no fuman.
  3. Consuma alimentos sanos: Prefiera una variación de alimentos saludables cada día.  Agregue el pan de grano entero, el cereal, el arroz. Aliméntese con distintas frutas y verduras, añadiendo verduras de color verde oscuro y anaranjado, igualmente betabel, el brócoli, las alcachofas. Añada productos lácteos como leche baja en grasa, yogur y queso. Elija fuentes de proteína baja en grasa como pescado, carne de res, pollo, huevo, frijoles y nueces. La avena es necesaria diariamente, nos proporciona el nivel ideal de fibra para el colon.
  4. Ingerir líquidos: Los adultos deben consumir de 8 a 13 vasos de líquido por día. Las mejores opciones de bebidas para la generalidad de los individuos engloban el agua, jugo, y leche. Igualmente, el café, sopa, y las frutas, pueden añadirse en su ingesta de líquido diario. En ayunas disfruta tomar un vaso de agua tibia con limón o una cucharada de aceite de oliva con unas gotas de jugo de limón.
  5. Las infusiones con aloe vera y limón: Son de igual forma, considerablemente saludables.
  6. Consuma probióticos: Indispensables para adquirir bacterias que protejan nuestra flora bacteriana.
  7. Aceite de menta: Si la ingieres una cucharada tres veces por semana luego de tu almuerzo, protegerás tu salud intestinal, lo limpiarás por dentro y mejorarás todo el tracto gastrointestinal.
  8. No ingiera alcohol: Las individuos no deberían consumir alcohol. Específicamente aquellas con algunas situaciones médicas o que están en tratamiento farmacológico que podría interaccionar con el alcohol, engloba la cerveza, vino, y licor.

Cabe considerar, por otra parte estar informados sobre el padecimiento, y llevar acabo los consejos para evitar futuras complicaciones. El ayudar al intestino manteniéndolo lo más limpio posible con una alimentación lo más sana que sea permitida. Indudablemente, ante el menor síntoma, es necesario asistir al médico.

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